Cómo funciona
Las contraseñas se crean con el generador criptográfico del navegador (Web Crypto), el mismo tipo de fuente aleatoria que se usa para cifrar comunicaciones. Garantizamos al menos un carácter de cada tipo seleccionado y mezclamos el resultado.
La entropía, en bits, mide lo difícil que es adivinar una contraseña aleatoria: cada bit adicional duplica el número de combinaciones posibles. Depende de la longitud y del número de caracteres posibles. La longitud es lo que más influye: una contraseña de 16 caracteres es mucho más robusta que una de 8, aunque esta tenga símbolos.
La opción de evitar caracteres confusos elimina letras y números que se parecen entre sí (l, I, 1, O, 0…), útil si vas a escribir la contraseña a mano o dictarla.
Buenas prácticas con las contraseñas
- Usa una contraseña distinta para cada servicio. Si una se filtra, las demás siguen a salvo.
- Guárdalas en un gestor de contraseñas en lugar de en notas o documentos.
- Activa la verificación en dos pasos siempre que sea posible.
- Prefiere contraseñas largas: a partir de 14-16 caracteres aleatorios son muy difíciles de romper.